La convivencia marital

La convivencia marital

Cuando una pareja convive sin haber contraído matrimonio, se puede considerar que ejercen o no convivencia marital. Esto es importante para que la pareja pueda ser reconocida como pareja de hecho y, por tanto, puedan ejercer o no ciertos derechos que se obtienen de dicha situación.

En el año 2005 el Tribunal Supremo indicó que una pareja de hecho no es equivalente a un matrimonio ni tiene nada que ver con el mismo al estar conformada por dos personas que generalmente no quieren casarse ni, por tanto, aceptar las consecuencias del mismo a nivel patrimonial y personal.

Pero con el paso del tiempo la legislación ha ido acercando ambas situaciones.

La competencia para legislar acerca de las parejas de hecho corresponde a las Comunidades Autónomas. Por tanto, en cada Comunidad Autónoma de nuestro país la legislación es diferente, aunque en todas ellas se busca otorgar a estas parejas de los mismos derechos y obligaciones que tienen las uniones matrimoniales.

En Comunidades como Aragón, Baleares, Canarias, Cataluña o Navarra, en las que no se exige inscripción a la pareja de hecho, es donde determinar qué es la convivencia marital y si esta existe cobra más importancia. Especialmente si los miembros de la pareja no se encuentran empadronados en el mismo domicilio.

Saber en qué consiste la convivencia marital (y por tanto, si existe) es sencillo una vez que se conocen los requisitos de la misma, que son los siguientes:

  • La convivencia debe ser pública. Por tanto, no se aplica a relaciones que sean secretas o que se quieran ocultar.
  • No debe existir una unión “formal” n entre los miembros de la pareja ni con otras personas.
  • No debe tratarse de una convivencia en sí misma sino tener contenido sexual. Es decir, debe existir una relación de pareja.
  • La vida en común debe ser tanto estable como duradera.
  • La poligamia no está admitida. La pareja debe ser monógama.
  • Ambos miembros de la pareja deben ser mayores de edad o, de no ser así, encontrarse emancipados.
  • La convivencia debe ser libre y voluntaria.