Gastos de Universidad: cuándo son extraordinarios, necesarios o convenientes

Gastos de Universidad: cuándo son extraordinarios, necesarios o convenientes

Un punto en lo que se coincide siempre en relación a los gastos extraordinarios es en que son aquellos que se encuentran fuera de la pensión de alimentos y tanto su cuantía como su aparición son imprevisibles. Y dada esta imprevisibilidad, su coste en ocasiones elevado en relación con el nivel económico familiar es lo que hace que sea entendido como gasto extraordinario.

Un gasto que no pueda ser calificado como extraordinario entrará, obviamente, dentro de la cuantía de la pensión de alimentos mensual.

Una vez determinado esto, no hay que olvidar que la imprevisibilidad no es la única característica esencial para solicitar la calificación de un gasto como extraordinario y obligatorio (cuyo pago será proporcional a ambos progenitores), sino que también cuenta la necesidad de dicho gasto para el desarrollo de los hijos.

Cuando no se trata de un gasto necesario, se determina que es sólo conveniente, y entonces los padres lo pueden afrontar de manera voluntaria. Y cuando es así, es cuando más frecuentes son las disputas entre los padres (que generalmente suelen quedar resueltas por un Juez de Familia).

En el caso de los gastos para la formación de los hijos en la Universidad, suele ser tan elevado como cada situación familiar. Y el carácter (ordinario o extraordinario) y su necesidad y conveniencia dependen de diferentes circunstancias y factores como pueden ser entre otros muchos el acuerdo de los padres en el Convenio Regulador, la sentencia del divorcio, el tipo de estudios y de Universidad o la trayectoria académica de los hijos.

En este aspecto, una sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona estimó que aunque una joven no había podido acceder a cursar sus estudios en una Universidad Pública por no haber superado la nota de corte, no se podía entender el gasto de una universidad privada como gasto extraordinario inevitable al haber otras maneras de acceder a estudios superiores.

Al no considerarlo inevitable tampoco se consideraba necesario, ni de pago obligado por parte de sus progenitores. Así, la sentencia revocaba la imposición de este pago que había dictado el Juzgado de Familia.

Como hemos comentado anteriormente, el gasto (considerado conveniente) podía haber sido asumido por ambos progenitores (con el consentimiento de ambos), pero el padre se opuso a ello por razones de insuficiencia económica.