¿Debo pagar la pensión de alimentos a mi hijo mayor de edad, que no estudia ni trabaja?

¿Debo pagar la pensión de alimentos a mi hijo mayor de edad, que no estudia ni trabaja?

Los hijos crecen, y con el tiempo alcanzan la mayoría de edad. Esto supone ciertos cambios en sus vidas como ser más independientes, poder por fin sacarse el carnet de conducir o ir a la universidad. Pero la mayoría de edad también afecta al ámbito familiar en diferentes aspectos, y al mismo tiempo genera en los padres la duda de lo que sucederá respecto a la pensión de alimentos.

Lo primero que hay que tener siempre presente es que esta pensión tiene un carácter limitado que llevará a su extinción en algún momento, y a partir de entonces el progenitor no custodio no tendrá ninguna obligación de pagarla. Pero también debemos tener en cuenta que este límite no depende de la edad, sino de la capacidad de los hijos para poder mantenerse sin que sus progenitores deban ayudarles.

Es decir, que para continuar recibiendo la pensión de alimentos una vez alcanzada la mayoría de edad se debe tener una necesidad real de ello.

Lo que dicta la ley
La convivencia en el hogar familiar de los hijos mayores de edad que no cuentan con ingresos propios se contempla en el código Civil, el cual establece que tienen derecho a recibir la pensión de alimentos siempre bajo ciertas condiciones.

La primera de ellas es que el hijo menor de edad se encuentre aún estudiando, o que sus ingresos laborales sean muy inferiores al Salario Mínimo Interprofesional (lo que les impide cubrir sus necesidades básicas). También se debe dar la condición de que su incorporación al mundo laboral no se retrase indebidamente por causas que se puedan atribuir al hijo, como pueden ser la mala conducta o no tener interés en trabajar.

Como existen ocasiones en que los padres carecen de información sobre el comportamiento de sus hijos, y en esta desinformación a menudo se incluye su rendimiento académico, al progenitor no custodio se le permite acceder al expediente académico aunque ya haya alcanzado la mayoría de edad, de manera que se otorga un mayor peso en estos casos al interés legítimo del padre sobre la protección de datos y de la intimidad del hijo que se encuentra estudiando.

Es importante mencionar que en este aspecto, y debido a la crisis económica en la que nos hemos visto inmersos, se han producido ciertos cambios. Una sentencia anterior a este periodo de crisis denegó la pensión de alimentos a dos hijas cuyas edades eran de 26 y 29 años y eran licenciadas, respectivamente, en Derecho y Farmacia. La sentencia consideró que lo contrario favorecería una situación pasiva de las hijas en su lucha por la vida que podría desembocar en “parasitismo social”.

En cambio, en el año 2014 se otorgó dicha pensión a una hija de 30 años de edad ya que la demandante había aportado pruebas sólidas que demostraban sus intentos (sin éxito) de encontrar un empleo estable.

Establecido el derecho del hijo mayor de edad a recibir la pensión de alimentos, puede ocurrir que el progenitor no custodio desee abonársela directamente al hijo en lugar de tener que pagársela al progenitor que ostenta la guarda y custodia. Diferentes sentencias han aceptado esta manera de abonarla, pero no es muy aconsejable porque son muchos los casos en los que se ha considerado que este acto incumple el convenio regulador o la sentencia. Y esto haría que el pago quede invalidado.

La última condición es que exista proporcionalidad entre las necesidades del hijo mayor de edad y los ingresos del progenitor no custodio. Si éstos últimos son insuficientes para cubrir sus necesidades básicas, se extinguirá la obligación de abonarla.