Fallecimiento con y sin testamento

Fallecimiento con y sin testamento

Hay muchas personas a las que les resulta muy difícil pensar en algo como un testamento por el simple hecho de que les parece un sinónimo de fallecimiento. Para otras, hacer testamento o no es un hecho que carece de importancia porque consideran que sus descendientes son sus herederos forzosos.

Pero cuando llega el momento del fallecimiento, son precisamente los herederos los que se encuentran en un problema si no se ha hecho testamento (lo que se conoce como ab intestato). Y supone un problema porque son ellos quienes deben llevar a cabo la declaración de herederos. Y si además no se llevan bien, cosa que ocurre más a menudo de lo que sería deseable, resulta muy difícil sentarles juntos para firmar dicha declaración de herederos y, posteriormente, repartir los bienes.

Es importante mencionar la figura del Albacea, ya que en muchos casos puede ayudar a suavizar las tensiones que surjan entre los diferentes herederos.

En primer lugar, es necesario puntualizar un par de cosas respecto a los testamentos.

  • Cuando no hay testamento, lo que se conoce como fallecimiento ab intestato, tras recibir el certificado de defunción los herederos deben reunirse con un profesional para que los trámites necesarios para realizar la declaración de herederos se hagan de la manera más sencilla y cómoda. Tras este paso, se debe esperar un plazo de 20 días hábiles para que tenga validez a todos los efectos la declaración. Finalmente se lleva a cabo la adjudicación y repartición de los bienes de la herencia, haciéndose efectivo también el pago de los impuestos correspondientes (incluido el de Sucesiones) y, en el caso de existir bienes inmuebles, la plusvalía.
  • Si existe testamento todo resulta más fácil ya que no es necesario realizar los trámites de la declaración de herederos y se pasa directamente a la adjudicación de la herencia.

Como se ha comentado antes, es importante tener en cuenta al Albacea para evitar que surjan conflictos graves entre los herederos. Así, si el testador nombra un albacea, las cosas resultan más sencillas ya que será el encargado de realizar todos los trámites necesarios. Además, puede también existir lo que se conoce como Contador-Partidor. Para las figuras tanto de Albacea como de Contador-Partidor se suele nombrar a abogados, ya que éstos están más familiarizados con los asuntos relacionados con las herencias.

Para finalizar, siempre es recomendable que se alcance un acuerdo entre los herederos, por razones obvias. Pero de no haberlo, se puede iniciar un proceso judicial para llevar a cabo la división de la herencia, algo que desde todos los despachos de abogados especializados en Derecho de Familia se recomienda evitar.

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