Extinción del uso de la vivienda familiar por convivir con una nueva pareja

Extinción del uso de la vivienda familiar por convivir con una nueva pareja

El pasado mes, el Tribunal Supremo dictó una sentencia sobre el derecho al uso de la vivienda familiar tras el divorcio si se convive con una nueva pareja que vino a suponer toda una novedad para el Derecho de Familia.

Se trata de la sentencia 641/2018 de 20 de Noviembre, que ha sido todo un desafío a la jurisprudencia que se aplicaba en Juzgados de Familia cuando se trataban los casos que afectaban al derecho de uso de la vivienda familiar.

Hasta entonces, por norma el artículo 96.1 del Código Civil era el que regía en estos casos, independientemente de que el ex cónyuge que tuviera derecho al uso de la vivienda familiar tuviera una nueva pareja con la que conviviera en el domicilio. Por ello, en las sentencias se entendía que la llegada de una tercera persona a la vivienda, con la que se mantenía una relación, no tenía ningún efecto en el derecho de los hijos de seguir disfrutando del uso de dicha vivienda.

Lo que hasta ahora ocurría debido a esta jurisprudencia es que el verdadero significado de vivienda familiar era obviado, probablemente por la aplicación del interés del menor en su máximo exponente. Pero lo que de verdad se entiende por “vivienda familiar” es aquella que sirve para los fines del matrimonio, y por ello no puede considerarse como tal cuando ya no lleva a cabo dichos fines. O lo que es lo mismo: una vivienda sigue considerándose familiar cuando en ella se ha formado la familia y se da una situación de liquidación matrimonial o, aunque sea de manera desestructurada, se sigue en ella. Pero si en ella entra a convivir una tercera persona, a partir de ese momento la realización matrimonial se impide.

En la misma sentencia, el Tribunal Supremo dejó claro que con este dictamen no se priva del derecho a una vivienda, sino que el interés de los hijos no se puede desvincular del de los padres. Así, el progenitor que aún vive en el que hasta ahora era el domicilio familiar puede adquirir la parte que corresponde al otro progenitor a través de la compra de la misma, o se puede proceder a vender la vivienda para poder vivir en otra.

La conclusión de esta sentencia, que ya está siendo objeto de polémica y debate, es que el progenitor custodio con derecho al uso de la vivienda familiar podrá perder el derecho de uso de dicha vivienda si convive con una nueva pareja, y que el domicilio se considerará familiar hasta que se liquide la sociedad de gananciales u ocurra un hecho que impida la realización del matrimonio (como lo es el convivir con una tercera persona).

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