Ampliar el régimen de visitas si el menor puede comer en casa del progenitor no custodio

Ampliar el régimen de visitas si el menor puede comer en casa del progenitor no custodio

En anteriores ocasiones hemos hablado del régimen de visitas. Y casi todos podemos estar de acuerdo en que suelen estar bastante estereotipados, al entender que un régimen de visitas debe corresponder al progenitor no custodio un número determinado de días entre semana y unos turnos concretos en cuanto a los fines de semana y las vacaciones.

Pero el régimen de visitas puede ser modificado y beneficiar tanto a los menores (cuyo interés es el que debe atenderse en primer lugar) como a ambos progenitores.

Es lo que ocurrió en una sentencia dictada en el año 2016 por la Audiencia Provincial de Barcelona, que resolvió ampliar el régimen de visitas debido a que el horario de trabajo de la madre (a quien se había otorgado la guarda y custodia) impedía que pudiera recoger a su hija a la hora de comer.

En dicho caso, se trataba de una menor, de 9 años de edad, cuya custodia (acordada por los propios progenitores) había sido atribuida a la madre, estableciéndose una pensión de alimentos de 175 euros al mes que debía pagar el padre, el cual podía disfrutar de un régimen de visitas que comprendía dos días (Martes y Jueves) entre semana desde la hora de salida del colegio hasta las 8 de la tarde, además de fines de semana alternos y la mitad de los periodos de vacaciones. Posteriormente se amplió dicho régimen de visitas para incluir los días festivos subsiguientes a los fines de semana, y los puentes escolares.

Para solicitar la ampliación del régimen de visitas de la que hablamos, el padre interpuso una demanda alegando que la madre, debido a su horario laboral, no podía recoger a la menor a la hora de comer. La Audiencia acordó que el hecho de que la menor comiera en el domicilio de su padre y no en el comedor escolar no era perjudicial, sino todo lo contrario, al favorecer que la relación con su padre fuera más fluida y frecuente, además de asegurar una mejor nutrición por estar más personalizada y controlada.

Esto, además, suponía una contribución adicional del padre a los gastos de su hija menor que beneficiaba a la madre.

Este razonamiento es más que adecuado, ya que como se ha comentado al principio los regímenes de visitas suelen estar estereotipados y esta sentencia beneficia a la menor al poder, por un lado, ir a comer a uno de los domicilios de sus progenitores y, por otro lado, la relación con su padre se ve más normalizada, mientras al mismo tiempo constituye un gasto menos (el del comedor escolar) para la madre, que puede satisfacer otros gastos de la menor y el padre, por su parte, puede disfrutar más de su hija.

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