Retirar los objetos personales de la vivienda en un divorcio

Retirar los objetos personales de la vivienda en un divorcio

En todo divorcio o separación hay un cónyuge que abandona la vivienda familiar. Y al hacerlo se tienen que retirar los objetos personales, así como los objetos profesionales (si los hubiera). Hay ocasiones en que esto se hace de manera amistosa, pero no es lo habitual.

Por lo tanto, existen las dudas sobre cuándo se puede ir a recoger dichos objetos y retirarlos de la vivienda en la que queda residiendo el otro cónyuge.

Lo primero que se debe tener en cuenta es si existe sentencia o no, porque dependiendo de ello se dan circunstancias diferentes.

Si no existe sentencia
Cuando esto ocurre, ninguno de los miembros de la pareja tiene limitaciones para entrar o salir del domicilio en el que convivían, ya que ambos tienen derecho a utilizar y disfrutar del mismo. Aún así, son muchos los casos en los que uno de ellos no sólo se queda con el uso de dicho domicilio, sino también cambia la cerradora impidiendo al otro acceder. Si esto ocurre, el cónyuge al que se impide el acceso podrá interponer una demanda por coacciones contra la otra parte.

Cuando existe sentencia
En este caso, se puede solicitar que se fije el momento de acceso al domicilio para retirar los objetos personales durante el proceso de separación o de divorcio. De esta manera, si por resolución judicial se adjudica a el uso y disfrute del domicilio a la otra parte constará en la sentencia el derecho a la retirada de dichos objetos y enseres para el cónyuge que deba residir en otra vivienda.

De no haberse solicitado durante el proceso, se debe solicitar de manera independiente posteriormente, y el juzgado establecerá un día para ello en el que se debe realizar un inventario de los objetos personales lo más exacto posible, ya que en ocasiones la relación ha quedado tan deteriorada que, por mala fe, el solicitante intenta llevarse más bienes de los que corresponden afirmando que ciertos bienes de la otra parte son suyos, o el cónyuge al que se concede el uso y disfrute de la vivienda intenta impedir que recoja todos sus objetos personales ya sea escondiéndolos, rompiéndolos o tirándolos.

Además, cuando dos personas que mantienen una relación conviven juntas muchos de los objetos y bienes son comunes, y la titularidad de los mismos es complicada de establecer ya que ambos suelen considerar que les pertenece, cosa que no ocurre con las deudas, las cuales los miembros de la pareja separada o divorciada tratarán de dejar a la otra parte.

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