Aceptar herencias en épocas de crisis

Aceptar herencias en épocas de crisis

Desde que estalló la crisis, el número de renuncias a herencias se multiplicó considerablemente. Y es algo que podría considerarse normal, ya que o bien eran herencias ruinosas, o los herederos no podían aceptarlas debido a su delicada situación económica que hacía imposible afrontar las cargas asociadas a los bienes heredados, como es el caso de los inmuebles con hipotecas.

No hay que olvidar que al aceptar una herencia (y también en el caso de las donaciones) se debe hacer frente a unos impuestos que dependiendo el patrimonio del heredero, el grado de parentesco y la Comunidad Autónoma pueden ser incluso superiores al 80%. Además, también estamos obligados a hacernos cargo no sólo de los bienes, sino de las deudas asociadas que el fallecido contrajo mientras vivía.

Por eso, antes de aceptar una herencia hay que informarse bien acerca de todo el caudal hereditario, porque en el caso de que las deudas sean superiores a los bienes deberemos hacernos cargo con nuestro propio patrimonio.

Si se da este caso, y el valor de las deudas es superior al de los bienes, se debe o bien renunciar a ella o bien aceptarla a beneficio de inventario. Esta última opción implica que se utilicen los bienes heredados para saldar las deudas, recibiendo her heredero el sobrante (si queda algo) y sin que afecte a su propio patrimonio.

Tanto la aceptación a beneficio de inventario como la renuncia so actos irrevocables, y en ningún momento pueden ser condicionados, sometidos a plazos y mucho menos hacerse de forma parcial. Si se acepta una herencia o se renuncia a ella, se hace en su totalidad.

Por eso, ante una herencia, para no llevarnos sustos lo primero que hay que hacer es estudiar a fondo si es conveniente o no aceptarla. Y en caso de que existan dudas siempre se puede aceptar, como se ha mencionado, a beneficio de inventario. Así, al menos nuestro patrimonio personal estará a salvo.

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