Gastos de la vivienda después de un divorcio: ¿Quién los debe pagar?

Gastos de la vivienda después de un divorcio: ¿Quién los debe pagar?

En todo divorcio o separación siempre surge la duda en cuanto a quién deberá hacerse cargo de los gastos de la vivienda.

Lo habitual, de acuerdo al artículo 9.5 de la Ley de Propiedad Horizontal, era que si la vivienda se encontraba a nombre de ambos cónyuges, tanto la hipoteca como los gastos de dicha vivienda fueran pagados al 50% por ambos aunque hubiera sido adjudicada a uno de los dos. Esto significa que a pesar de no disfrutar de ella, el cónyuge que no pudiera hacer uso de la vivienda debería abonar esos gastos.

Pero el 25 de Septiembre del año 2014 una sentencia de la Sala de lo civil del Tribunal Supremo desestimó un recurso contra una sentencia de la Audiencia Provincial de Burgos, en la que se le imponían tanto los gastos ordinarios de la vivienda como los de la comunidad al cónyuge al que le había sido adjudicado el derecho de uso. De esta manera, los gastos habituales ocasionados por el uso y disfrute de la vivienda debía abonarlos únicamente el ex cónyuge que la utilizaba. Esto no afectaba a los gastos extraordinarios derivados que pudiera ocasionar la vivienda, que debían seguir siendo abonados al 50% por ambos dueños.

Respecto a la comunidad, las cuotas mensuales debía pagarlas el ex cónyuge que hacía uso del domicilio, siendo abonados por ambos al 50% las derramas y gastos extraordinarios.

El pago de las facturas de servicios como la luz, el teléfono, Internet, el gas o el agua debía abonarlo el ex cónyuge usuario de la vivienda, así como los gastos habituales o de reparaciones que fueran consecuencia del uso diario, así como el Impuesto de Bienes Inmuebles y las cuotas del seguro obligatorio de la vivienda, excepto si en el convenio de mutuo acuerdo se hubiera indicado lo contrario.

En cambio las obras, reformas y otros imprevistos deben ser abonados por ambos ex cónyuges.

Por tanto, si se quiere conocer quién debe hacer frente a los gastos de una vivienda, hay que diferenciar entre los gastos habituales por el uso de la misma y los gastos extraordinarios. Esta será la norma excepto cuando en el convenio regulador del divorcio existan excepciones firmadas de común acuerdo.

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