Impugnar un testamento

Impugnar un testamento

Impugnar un testamento es algo que cada vez ocurre con más frecuencia. Entre otras razones esto ocurre debido al envejecimiento cada vez mayor de la población, y principalmente sus causas suelen ser la desheredación, así como la forma de pensar y el estilo del causante a lo largo de su vida y las disposiciones testamentarias que realiza al final.

A la hora de impugnar un testamento, es necesario contar con información médica y documentos que acrediten el estado real de la persona en el momento en que se hizo el testamento, para poder tener claras las circunstancias que la rodeaban y su influencia en el contenido del mismo. El juez ha de valorar entonces las contradicciones o diferencias que existan en la forma de actuar del causante en relación a otros testamentos que se hubieran realizado anteriormente, en fechas cercanas.

Las incongruencias al determinar la habilidad del causante para testar también son tenidas en cuenta, así como la vulnerabilidad a una influencia inapropiada. Esto último se da en personas cuyas capacidades cognitivas se encuentran mermadas o padecen de alguna afección mental, lo que las hace manipulables en beneficio de otras personas.

La declaración de nulidad o impugnación supone la ineficacia del testamento. Cuando esto ocurre, se da validez al testamento otorgado con anterioridad si reúne los requisitos necesarios para su validez. Pero de no existir otro testamento, se abre la sucesión instestada.

La impugnación puede, también, no afectar al testamento en su totalidad, sino a algunas de sus disposiciones.

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