Las actuaciones individuales en la patria potestad

Las actuaciones individuales en la patria potestad

Lo habitual en la patria potestad es que sea conjunta, dejando a ambos padres en igualdad para decidir sobre las cuestiones que afectan a los hijos. Si debemos ponernos de acuerdo a la hora de escoger por ejemplo el colegio en el que estudiará el niño, esto no cambia tras una separación o un divorcio. Es cosa de dos, independientemente de quién tenga la custodia, y por eso habitualmente la norma es la de actuación conjunta y ejercicio conjunto.

Si se cuenta con el consentimiento expreso o tácito de la otra parte, la actuación individual será posible, y el consentimiento previo general o indefinido será admisible pero también revocable. Esto es lo que ocurre generalmente durante la convivencia de los progenitores. Pero tras la ruptura es cuando esta situación habitualmente aceptada hace aguas. A partir de entonces el consentimiento de la otra parte no podrá ni deberá presumirse, ya que de lo contrario pueden surgir conflictos de parentalidad que afectarán a los hijos.

Los actos que lleve a cabo uno sólo de los padres tendrán validez siempre y cuando se den en situaciones o circunstancias de necesidad urgente y de acuerdo al uso social. Estos actos son cotidianos, poco relevantes u ordinarios, o que no admitan dilación sin perjudicar por ello al menor. De esta manera, si es necesaria una actuación médica vital y urgente como puede ser una operación de apendicitis, el consentimiento de uno sólo de los progenitores tendrá validez, pero no podrá actuarse de manera individual si se trata de una operación estética. Lo mismo ocurre si uno de los progenitores quiere permitir a su hijo participar en un acto del colegio o una competición deportiva, pero en ningún momento podrá decidir por su cuenta enviar al niño a estudiar un año entero en otro país.

Los casos en los que no se admiten actuaciones individuales son por ejemplo elegir tratamientos médicos, formación religiosa, intervenciones quirúrgicas, cambios de residencia o escoger centros educativos, aunque algunos de estos aspectos pueden ser atribuidos específicamente a uno de los padres por decisión judicial. De ser así, podrá tomar sin consentimiento de la otra parte las decisiones que considere adecuadas en ese marco el progenitor al que se le ha atribuido judicialmente dicha facultad.

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