El TJUE reconoce el derecho de residencia de los matrimonios homosexuales

El TJUE reconoce el derecho de residencia de los matrimonios homosexuales

El día 5 del pasado mes de Junio, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) dictó una sentencia histórica en lo referente a los derechos de parejas homosexuales en la que por primera vez se reconoce el derecho de residencia en todos los Estados miembros de la Unión Europea de matrimonios en los que ambos cónyuges pertenecen al mismo sexo, con independencia de que en el Estado en cuestión esté legalizada o no esta clase de matrimonio.

La sentencia se dictó tras las cuestiones prejudiciales que planteó ante el Tribunal Europeo el Tribunal Constitucional de Rumanía (Curtea Constituţională) al haber sido presentada una cuestión de inconstitucionalidad por el ciudadano rumano Relu Adrian Coman tras serle denegada la residencia en su país a su cónyuge, de origen estadounidense, Robert Clabourn.

La residencia le fue negada por un periodo superior a tres meses después de haber contraído matrimonio en Bruselas con Coman en el año 2010, alegando que el matrimonio entre personas del mismo sexo no está reconocido en el Código Civil de Rumanía.

Por ello, Coman decidió interponer recurso contra la Inspección rumana ante el Juzgado de Primera Instancia competente en su país con el fin de que se declarase la existencia de discriminación por razón de orientación sexual en lo referente al derecho a la libre circulación dentro de la Unión Europea. La intención de Coman era que se condenase a la Inspección rumana a poner fin a dicha discriminación, y les abonase una indemnización en concepto de daños morales.

En su fallo, el TJUE reconoce el derecho de matrimonios de personas del mismo sexo a residir en todos los Estados miembros de la Unión independientemente de las leyes internas del país en cuestión. Aunque esto no significa que se reconozca este tipo de matrimonio en toda la Unión Europea. La sentencia aclara que “la Unión respeta la identidad nacional de los Estados miembros, inherente a las estructuras políticas y constitucionales fundamentales de estos”.

Lo que el TJUE sí impone es una interpretación abierta del concepto de cónyuge como “persona que está unida a otra mediante un vínculo matrimonial”. Así, al establecerlo como neutro, a la hora de reconocer el derecho a residencia, el reconocimiento del matrimonio homosexual por parte del Estado miembro de la Unión Europea resulta irrelevante.

Así, la sentencia únicamente garantiza el derecho de estos matrimonios a residir en cualquier país de la Unión Europea independientemente del reconocimiento interno que haga o no la legislación interna del Estado en cuestión. Para ello, el TJUE arguye que estas legislaciones no pueden obstaculizar la libertad de residencia, que es un derecho fundamental que no sólo debe ser respetado sino también garantizado por todos los Estados miembros de la UE.

El Tribunal aclaró que para establecer restricciones a la libre circulación de las personas se debe atender únicamente a “consideraciones objetivas de interés general” de acuerdo con los derechos fundamentales que se garantizan en la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, en cuyo artículo 7 se garantiza el respeto de la vida familiar y privada, y citando la jurisprudencia del TEDH o Tribunal Europeo de Derechos Humanos deja claro que en el caso de las parejas homosexuales los conceptos de vida familiar y vida privada deben ser apreciados de la misma manera que en las parejas heterosexuales cuya situación es igual.

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