Efectos de una condena por violencia de género en la guarda y custodia

Efectos de una condena por violencia de género en la guarda y custodia

El Código Civil español, en su artículo 97.2, establece que cuando uno de los progenitores se encuentra inmerso en un proceso legal por delitos contra la integridad física o moral, la libertad, la vida, o la indemnidad o libertad sexual, no procederá la guarda y custodia, así como tampoco procederá cuando el juez, a la vista de las pruebas y las alegaciones de ambas partes, considere que existen indicios fundados de violencia doméstica.

Las Audiencias Provinciales de las diferentes Comunidades Autónomas han contemplado en sus sentencias dictadas diferentes posturas para no conceder la guarda y custodia. En unas por existir un procedimiento penal en curso, en otras por la existencia de un ambiente familiar conflictivo que desaconseja concederla a pesar de que la denuncia hubiera sido archivada, y en otras por haber recaído en una condena penal por violencia doméstica.

En Asturias, la Audiencia Provincial señaló, tras analizar el contenido del mencionado Artículo del Código Civil, que en los supuestos en los que ha existido condena por alguna clase de delito de violencia doméstica debe entenderse que no debe aplicarse en todos los casos dicho precepto, sino que deben atenderse las diferentes circunstancias que cada supuesto plantea teniendo en cuenta diferentes aspectos. Estos aspectos pueden ser si ese acto de violencia de género fue un hecho aislado o por el contrario fue reiterativo, la actitud posterior del progenitor condenado, si en el matrimonio ha habido violencia anteriormente, etc. Y, por supuesto, siempre teniendo en cuenta lo que es mejor para los hijos.

El Tribunal Supremo, en cambio, en una sentencia del día 9 de Febrero del año 2016 consideró que para que un régimen de guarda y custodia compartida sea reconocido DEBE existir una relación entre los padres basada en el respeto mutuo que permita que este régimen se desarrolle de manera normal no sólo para los propios padres, sino sobre todo para el beneficio de los hijos menores. Así, el Supremo considera que la existencia de una condena por malos tratos es incompatible con el respeto, y nada beneficioso para los hijos menores de edad.

Leave a comment

Your email address will not be published.