La guarda y custodia cuando el divorcio ocurre por una infidelidad

La guarda y custodia cuando el divorcio ocurre por una infidelidad

Hay matrimonios, muchos, al igual que parejas que no se encuentran casadas, que se rompen por una infidelidad cometida por uno de los cónyuges. Cuando eso ocurre y hay hijos menores, los progenitores (especialmente quien ha cometido la infidelidad) se preguntan si el hecho de haber sido infiel tendrá repercusiones en la atribución de la guarda y custodia.

Lo cierto es que la existencia de una infidelidad de uno de los cónyuges, aparte de ser un hecho íntimo injusto que en la mayoría de los casos provoca la ruptura de la pareja o matrimonio, no afecta para nada a los derechos y obligaciones de ninguno de los dos cónyuges, independientemente de las pruebas que confirmen dicha infidelidad. En el caso de los divorcios de mutuo acuerdo la infidelidad no debe ni siquiera trascender, ya que es algo que no debe indicarse ni en el convenio regulador, ni en los procesos notariales ni judiciales. Y si se trata de un divorcio contencioso sacarlo a colación no será más que una pérdida de tiempo.

Sólo se podrá utilizar en un divorcio contencioso el argumento de la infidelidad cometida si ésta puede ser perjudicial para los hijos menores por ser la persona con la que se ha cometido la infidelidad la nueva pareja del cónyuge infiel y si ésta es agresiva, violenta, consume sustancias dañinas, tiene una personalidad inestable, etc. En ningún caso se debe hacer uso de esa infidelidad para tratar de dar una imagen negativa del cónyuge infiel y mostrar esa imagen como perjudicial para los hijos.

En la sociedad actual la infidelidad no es algo extraño, pero eso no debe afectar a la vida de los hijos, ya que las relaciones íntimas de los padres no priman a la hora de buscar lo mejor para el interés del menor, que es quien más depende económicamente.

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