El maltrato psicológico, causa para desheredar

El maltrato psicológico, causa para desheredar

Tomar la decisión de desheredar a un hijo es una decisión enormemente difícil, incluso si la razón está completamente justificada. Cualquier persona, inicialmente, es libre de elegir cómo reparte sus bienes cuando redacta un testamento, pero la legislación española obliga a que una parte de la herencia, lo que se conoce como legítima, se reparta entre los descendientes E porcentaje del total de la herencia que corresponde a esta legítima, dependiendo del Código Civil y códigos forales como el de Cataluña, es de entre el 33% y el 66%.

La ley, como ya comentamos en un post anterior, tiene en consideración una serie limitada de causas para desheredar. Algunas de ellas son el maltrato grave hacia el progenitor o la existencia de sentencia por delito contra la persona causante de la herencia. El el Código Civil Catalán también se contempla la “ausencia manifiesta y continuada de relación familiar” siendo responsable el descendiente como causa para desheredar.

En el año 2016 dos sentencias del Tribunal Supremo añadieron en motivo nuevo para justificar la privación de la herencia. Este motivo era el maltrato psicológico. En dichas sentencias, el Supremo interpretó que abandono emocional al progenitor suponía maltrato psicológico y éste podía considerarse como maltrato de obra a efectos de privación de la herencia.

El problema está en poder demostrar ese maltrato psicológico, dada la dificultad que existe para diferenciar lo que es la ruptura de vínculos voluntaria de lo que es maltrato psicológico por abandono.

Hay que puntualizar que en dichas sentencias los hijos habían incurrido en un maltrato psicológico reiterado que resulta completamente incompatible con los deberes elementales de consideración y respeto que debe cumplirse en la relación filial, manteniendo una actitud de menosprecio que casaba el sufrimiento del progenitor testador. Es más, el propio Supremo se encarga de puntualizar que no pueden considerarse como parte del concepto de maltrato psicológico el distanciamiento familiar, la ruptura libre de vínculo sentimental o afectivo, o las simples discusiones o rencillas.

En este sentido es el juez el que tiene en sus manos un cierto nivel de arbitrariedad a la hora de valorar si hay maltrato psicológico, dado que la legislación no exige concretar los hechos que constituyen dicho maltrato.

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