Que el divorcio perjudique siempre lo menos posible al menor

Que el divorcio perjudique siempre lo menos posible al menor

Entre los casos que se tratan en Derecho de Familia, no hay duda de que entre los más importantes se encuentran los que afectan de manera directa a los menores, ya que si no se llevan de manera correcta pueden tener consecuencias muy negativas en sus vidas. Por eso, y primando siempre el interés del menor, cada caso en el que se encuentren involucrados menores debe llevarse con total delicadeza.

Un ejemplo son los divorcios, en los que una manera rápida y amistosa de llegar a un acuerdo sobre la guardia y custodia evita que el daño al hijo sea menor y sufra menos. Siempre será mejor que los padres por sí mismos, o con la ayuda de un mediador, sean capaces de ponerse de acuerdo en ciertos aspectos del divorcio que si se llega a juicio y deben intervenir jueves y abogados para tomar decisiones que los padres no fueron capaces de tomar.

Hay que tener muy presente que la manera en que los progenitores lleven a cabo el proceso de divorcio afecta directamente a la felicidad de los menores.

Los padres deben hacer todo lo posible para que el desarrollo y crecimiento del hijo menor siga teniendo toda la estabilidad que sea posible, salvo en casos excepcionales que puedan repercutir en su bienestar o salud. Esa es la razón principal para que el menor no pierda a uno de los referentes importantes con los que cuentan, que son precisamente sus padres.

Y una de las maneras de evitarlo es la custodia compartida, de manera que la guarda y custodia recae en ambos progenitores. Ambos la ejercen por igual, teniendo los mismos derechos y también las mismas obligaciones y condiciones.

Así, los menores podrán tener la estabilidad que necesitan sin perder a ninguno de los padres, que son siempre necesarios en el crecimiento y desarrollo del niño.

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