El régimen de visitas cuando hay conflictos entre padres e hijos

El régimen de visitas cuando hay conflictos entre padres e hijos

Cuando en la relación paterno-filial hay conflictos graves, el régimen de visitas se ve condicionado y puede ser suspendido, reducido o simplemente no fijarse.

Si la relación entre el hijo y el progenitor es mala, se pueden tomar medidas destinadas o bien a favorecer el acercamiento entre ambos o bien a limitarlo. Hay que tener claro que la edad del hijo menor es clave a la hora de analizar la cuestión y determinar si el origen de esta mala relación está en la relación entre ellos o en la influencia del otro progenitor.

  • Cuando el menor tiene menos de doce años, se puede establecer un régimen de visitas cuyo objetivo sea reconstruir la relación entre ambos.
  • Cuando la edad del menor es de doce años o más, se le escucha para averiguar el origen de la animadversión y diseñar un régimen de visitas que sea adecuado.

En caso de detectarse lo que se conoce como Síndrome de Alineación Parental, que por influencia de uno de los progenitores se haya puesto de su lado tomando como propio el conflicto existente entre sus progenitores, también se toma como motivo para que el régimen de visitas sea modificado.

Si el origen de la mala relación se encuentra en la actitud del progenitor y puede perjudicar gravemente al menor, puede no fijarse régimen de visitas o bien suspenderse el que se encuentre vigente porque va en contra del interés del menor.

Por tanto, lo más importante cuando la relación paterno-filial no es buena es descubrir la causa, que puede ser responsabilidad del progenitor custodio o del otro progenitor. Siempre teniendo en cuenta la edad del hijo menor, porque las probabilidades de reconducir la situación son más altas cuanto más pequeño sea el hijo.

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