Espiar a tu pareja o tu ex te puede llevar a prisión

Espiar a tu pareja o tu ex te puede llevar a prisión

Teléfonos inteligentes, redes sociales, aplicaciones de mensajería… todo esto ha hecho que las comunicaciones digitales entre personas se hayan incrementado. Pero también en los últimos tiempos han aumentado los casos en los que la desconfianza a la pareja ha llevado a personas a casos extremos de control sobre ellas y a espiar estos dispositivos para ver qué hacían y con quién.

Pero estas prácticas son un delito que puede acarrear graves consecuencias para quien las lleve a cabo.

En Julio de 2015 un joven de 21 años agredió a su ex pareja en la calle, empujándola, para apropiarse del teléfono móvil de la chica y leer las conversaciones que había mantenido. Los juzgados de Elche le impusieron una pena de un año de prisión y 31 días de trabajos para la comunidad.

El pasado añó, una mujer interpuso una denuncia en Almería contra su ex pareja. El hombre había instalado en su teléfono móvil una aplicación, sin su conocimiento ni consentimiento, mediante la cual podía tanto vigilar como controlar el dispositivo y tener acceso tanto a las llamadas que recibía y realizaba como a las fotografías y los vídeos y la ubicación del terminal en todo momento. No sólo eso, sino que se podían hacer fotografías y grabaciones de vídeo con la misma aplicación.

Tras la ruptura, el denunciado continuó utilizando dicha aplicación para acceder a la información privada del teléfono. Toda esta información se enviaba a su propio correo electrónico.

Tras la denuncia y el juicio, el Juzgado de lo Penal número 4 de Almería consideró culpable al acusado de un delito de descubrimiento y revelación de secretos, dentro del ámbito de la violencia sobre la mujer recogido en los artículos 197.1 y 197.2 del Código Penal. Aunque el acusado se mostró conforme con el delito, esto no evitó que fuera condenado a una una pena de dos años de prisión , así como a la inhabilitación especial para ejercer el derecho de sufragio pasivo durante ese tiempo. Así mismo, se le impuso una multa de cuatro euros diarios durante un año y una orden de alejamiento de su ex pareja de 200 metros tanto del lugar en el que la mujer se encontrara como su lugar de trabajo y su domicilio. La prohibición incluye cualquier tipo de comunicación con la ex pareja durante ese tiempo.

No son los únicos casos, ni serán los últimos (desgraciadamente). Otros casos han terminado con penas de prisión de personas que han espiado el teléfono móvil de su ex pareja para saber lo que hacían y descubrir si tenían una nueva relación. En caso de matrimonios el parentesco es, además, un agravante.

Esto lleva a una reflexión que siempre se ha hecho en torno a las nuevas tecnologías. La tecnología no es mala, sino que lo es el uso que se hace de ella, que debe siempre ser dentro no sólo de la legalidad, sino de la moralidad. El hecho de que existan aplicaciones cuyo uso es cuestionable no significa que seamos libres de utilizarlas ni, por supuesto, que estemos libres de responsabilidad penal si decidimos hacerlo. Todo acto tiene consecuencias, y la consecuencia de espiar a la pareja o ex pareja lleva, antes o después, a tener que afrontar consecuencias penales.

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