La protección de imágenes de menores en Internet y redes sociales

La protección de imágenes de menores en Internet y redes sociales

Publicar imágenes en redes sociales es algo que se hace cada día más. Y tanto su tratamiento como su utilización traspasa en ocasiones una línea que nunca debía haberse rebasado. Eso hace que se tenga que tener mucho cuidado con qué imágenes se publican, ya que se ha convertido en un tema muy delicado.

Hay un gran número de menores que abren perfiles en redes sociales sin ser conscientes del peligro que esto puede suponer para su privacidad, en ocasiones incluso desconociéndolo sus propios padres. Por eso es muy recomendable enseñar a los menores unos hábitos de protección de sus datos personales que ayuden a que el riesgo de vivir situaciones conflictivas o desagradables sea menor. No se trata sólo de preservar su propia intimidad, sino también de prevenir casos de bullying, acoso o pederastia como los que hemos visto en los medios de comunicación, en ocasiones con un desenlace trágico.

Las fotografías, además, incluyen en muchos casos información que se guarda automáticamente al ser tomadas. Esta información se almacena en los metadatos de la imagen y acceder a ella es tan simple como ver las propiedades del archivo. Entre esta información pueden conocerse la identidad de la persona que la tomó, la cámara o teléfono móvil que se ha utilizado, la fecha en la que se tomó e incluso la ubicación.

Protección de la privacidad en las fotografías publicadas en Facebook
Siempre que se cuelga una fotografía en Facebook, la persona que la sube es la responsable de dicha utilización y tratamiento. Y hay aspectos que se deben tener en cuenta antes de publicar una imagen en la que aparezca un menor de edad.

Según la normativa española de protección de datos, la persona que publica la fotografía en Facebook es la responsable tanto de su contenido como de su tratamiento y su uso, y si se trata de una fotografía en la que aparece una persona, debe contar con su consentimiento a no ser que la ley disponga lo contrario.

En el caso de los menores, cuando uno de los progenitores publica la fotografía el otro debe estar de acuerdo. De no haber acuerdo, la decisión queda en manos de un juez. Esto ya ha ocurrido en casos en los que los progenitores están divorciados o separados, en los que este criterio subsiste.

Si se trata de un menor de 14 años, se debe contar con el consentimiento de los representantes legales del menor para poder publicar la imagen, mientras que si el menor es mayor de 14 años puede dar él mismo su consentimiento o ser él quien suba la fotografía.

Cuando se trata de menores que no son nuestros hijos, sino que son los hijos de un familiar, un amigo, un vecino u otra persona, hay que tener especial cuidado. En primer lugar, obviamente, se debe contar con el consentimiento de los padres de todos aquellos menores que aparezcan en la fotografía. Pero, además, es necesario tener claro si esta publicación va a estar restringida a nuestro círculo de familiares y amigos, y a nadie más. Se ha dado casos de padres que han sido denunciados por publicar fotos de una fiesta de cumpleaños o del campamento de sus hijos, en las que aparecían sus amigos o compañeros, sin contar con el consentimiento de los padres del resto de los niños.

Por eso, en caso de que tengamos alguna duda, podemos recurrir a las guías relacionadas con Internet y redes sociales que ha publicado la Agencia de Protección de Datos. Seguro que nos evitarán más de un problema que, por desconocimiento, podríamos tener.

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