El régimen de visitas en las fiestas de Navidad

El régimen de visitas en las fiestas de Navidad

Siempre que se redacta el convenio regulador o la demanda contenciosa en separaciones y divorcios con hijos, o con guardia y custodia, tiene mucha importancia establecer un calendario de visitas que sea equilibrado para ambos padres, de manera que los hijos puedan mantener relación con los dos progenitores durante su tiempo libre.

Esto tiene una importancia especial en los periodos festivos tradicionales, especialmente ahora que se acerca la Navidad y el Fin de Año. Por ello hay que prestar especial atención al régimen de visitas en estas fechas.

Al igual que ocurre en el resto de periodos vacacionales, elegir tener la compañía de los hijos en una parte de estas vacaciones o en otra depende de la disponibilidad de los progenitores respecto a sus respectivos trabajos. Pero en estas fiestas intervienen también ciertos factores de carácter emotivo que se deben tener en cuenta al preparar el calendario de visitas.

Lo recomendable es establecer este calendario de visitas en función de las vacaciones escolares que tienen los niños durante el periodo de Navidad y Año Nuevo. Este periodo suele abarcar desde poco después del 20 de Diciembre hasta el 8 de Enero. Dividiendo ese periodo en dos mitades, el cambio de turno para disfrutar de la compañía de los hijos se llevaría a cabo alrededor del 30 de diciembre, por los que los niños pasarán la Nochebuena y la Navidad con un progenitor y el Año Nuevo y Reyes con el otro.

Hay que tener en cuenta que para este calendario se contabilizan las fechas de las fiestas de Navidad. Esto quiere decir que, en el caso de que el inicio o final de las mismas se produjera en un fin de semana no debería contabilizarse ya que a uno de los progenitores le podría corresponder tener a los hijos tanto en Nochebuena/Navidad como en Fin de Año.

Una vez delimitadas estas dos mitades de las vacaciones navideñas, se podría conceder un periodo a cada progenitor. Los normal suele ser que los hijos pasen una mitad de las fiestas con un progenitor y la otra mitad con el otro, y el año siguiente sea al revés.

Pero este sistema tiene una complejidad, especialmente cuando los hijos son de corta edad. Esta complicación parte de que los hijos puedan pasar unas horas tanto en Navidad como en Reyes con el progenitor al que no ha correspondido la custodia. Para que puedan recibir los regalos de ambos días en las casas de los dos progenitores, esta posibilidad debe también ser tenida en cuenta al preparar el régimen de visitas para estas fechas, independientemente de si el divorcio o la guarda y custodia son de tipo contencioso o de mutuo acuerdo.

Porque una ruptura sentimental de unos padres no debe convertir la navidad de los hijos en un problema o una mala experiencia.

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